Sephum: ¿por qué mover el dinero de la industria debería costar más?
La industria del entretenimiento para adultos lleva años profesionalizándose. Sin embargo, mover el dinero que produce continúa siendo uno de sus grandes dolores de cabeza. Comisiones, intermediarios, restricciones y dependencia de terceros forman parte de una operación que, para muchos estudios y creadores, termina siendo mucho más compleja de lo que debería.
La pregunta que dio origen a Sephum parece sencilla:
¿Por qué una industria debería pagar más simplemente por pertenecer a esta industria?
La respuesta comenzó a construirse mucho antes de que existiera la plataforma.
De observar la industria a encontrar un problema
Era 2018 cuando José Luis Araujo, ingeniero multimedia de formación, pasó de trabajar en un colegio del sur de Cali a dirigir un equipo audiovisual dentro de la industria del entretenimiento para adultos.
Entró a un ecosistema que para muchos todavía funcionaba bajo perfil y que terminó absorbiendo completamente su atención. Durante esa etapa llegó a dedicar entre 12 y 16 horas diarias a entender una operación para la cual prácticamente no existía formación académica especializada.
Cada día aparecía algo nuevo.
No era solamente la transmisión.
Alrededor de estudios y creadores existía todo un ecosistema de fotógrafos, maquilladores, capacitadores, abogados, psicólogos, monitores, proveedores tecnológicos y empresas dedicadas a algo particularmente sensible:
hacer posible que el dinero generado pudiera finalmente llegar a quienes lo habían producido.
Y ahí apareció una de las contradicciones que marcaría su visión del negocio.
Cuando cobrar se convierte en otro negocio
La discusión sobre porcentajes ha acompañado durante años a esta industria.
Los creadores cuestionan cuánto recibe un estudio por administrar su operación. Los estudios, por su parte, deben asumir salarios, infraestructura, servicios, equipos, personal, adquisición de talento y costos operativos.
Pero existe otra capa de la que se habla mucho menos:
¿Cuánto dinero se pierde antes de que la facturación llegue realmente a las manos de quien la generó?
Para una industria que produce buena parte de sus ingresos en dólares pero opera localmente en pesos, recibir, convertir y disponer de esos recursos puede implicar intermediarios, comisiones y condiciones que terminan afectando directamente el margen.
Y cuando una empresa depende completamente de un tercero para acceder a su propio dinero, ese tercero deja de ser simplemente una herramienta operativa.
Se convierte en una dependencia crítica del negocio.
Ese fue precisamente uno de los problemas que José comenzó a cuestionar.
Después de ocho años dentro de la industria, decidió construir una alternativa alrededor de una premisa:
Si no soy quien produce el contenido, no soy quien dirige la transmisión y tampoco soy propietario de la infraestructura, ¿por qué debería apropiarme de una parte desproporcionada del resultado?
De esa pregunta nació Sephum.
Tres principios: libertad, transparencia y cumplimiento
Sephum se plantea como una plataforma tecnológica para el sector construida alrededor de tres pilares.
Libertad. Según la compañía, la cuenta continúa perteneciendo al cliente —sea estudio o creador— y cada cliente accede a su propio método de pago. Sephum no se convierte en propietario o socio de las cuentas ni interviene en los acuerdos comerciales entre estudios y talentos.
Transparencia. La propuesta busca que las condiciones y costos sean conocidos desde el comienzo, sin costos ocultos. Sephum también plantea como diferencial trabajar con la tasa del día y mantener sus tarifas disponibles para consulta.
Cumplimiento. La compañía incorpora procesos de validación de identidad contra fuentes oficiales orientados a reducir riesgos relacionados con alteración documental, suplantación de identidad y verificación de mayoría de edad.
Este último punto resulta especialmente relevante en una industria que durante años ha tenido que profesionalizar procesos que en otros sectores ya forman parte de la infraestructura empresarial cotidiana.
De una solución tecnológica a una relación de confianza
Pero una idea tecnológica no se convierte en empresa solamente por tener una buena solución.
También necesita personas capaces de llevarla al mercado y, especialmente en esta industria, construir confianza.
Para esa etapa, José decidió sumar a Andrés Borja, amigo de toda la vida y hoy gerente comercial de Sephum.
Su llegada responde a una parte esencial del modelo: construir relaciones con estudios y creadores desde el conocimiento de una industria en la que buena parte de los negocios todavía se mueve por reputación, confianza y voz a voz.
Borja asumió así el frente comercial de una compañía que no solo tenía que resolver un problema tecnológico, sino explicar una nueva manera de relacionarse con el dinero de la industria:
con menos dependencia, reglas más claras y mayor control para quien genera los recursos.
Y quizá ahí está una parte importante del crecimiento de Sephum: detrás de la tecnología hay también una apuesta por las relaciones humanas en un sector donde la confianza sigue teniendo un enorme peso.
El dinero también hace parte de la estrategia
Y aquí la conversación se vuelve mucho más grande que Sephum.
Durante mucho tiempo, cuando hablamos de mejorar los resultados de un estudio, una agencia o un creador, pensamos inmediatamente en facturar más.
Más creadoras.
Más tráfico.
Más plataformas.
Más horas.
Más ventas.
Pero existe otra pregunta empresarial igual de importante:
¿Cuánto del dinero que facturas termina realmente quedándose en tu empresa?
Una agencia puede aumentar sus ingresos y, al mismo tiempo, perder rentabilidad entre comisiones, conversiones, intermediarios, costos financieros y una estructura de pagos mal diseñada.
Porque facturación y rentabilidad no son lo mismo.
Y profesionalizar esta industria también significa entender qué ocurre con el dinero después de producirlo:
cómo entra, cómo se mueve, cuánto cuesta moverlo y cuánto finalmente queda.
Hoy Sephum crece como creció la confianza que lo hizo posible: de voz en voz, un estudio y un creador a la vez.
Sin embargo, la pregunta con la que comenzó todo permanece:
¿Por qué el sector tendría que pagar más simplemente por ser el sector?
Y quizás existe una pregunta todavía más importante que estudios, agencias y creadores deberían empezar a hacerse:
¿Sabes realmente cuánto te cuesta recibir el dinero que produces?
Sephum S.A.S. es un proveedor de servicios tecnológicos. No es una entidad financiera ni está vigilada por la Superintendencia Financiera de Colombia.




